Monitor

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miércoles, 10 de agosto de 2011

Capitulo 13




Esperar un mes, sin duda fue largo. Pero al mismo tiempo disfruté al máximo aquellos días en mi casa, con mi familia, con todo a lo que ya estaba acostumbrada y con lo que era feliz. Regresé a esa vida a la que estaba acostumbrada en mi ciudad, antes de irme a Guadalajara, y también la situación con Ryan volvió a ser la misma. Amor por el monitor, y por el teléfono, porque seguíamos hablando todos los días como siempre, y eso ayudó a que no lo sintiera tan alejado de mí como había vuelto a estarlo.
Estar enamorado de alguien sin duda es la experiencia más hermosa que alguien puede sentir en la vida. Es volar estando en la tierra, es soñar despierto, despertar y vivir algo mejor que un sueño, dar todo, sin pedir nada a cambio, nada, más que amor. Y yo lo sentía. Jamás pensé que yo algún día llegara a vivir eso, y lo viví… y haber esperado tanto tiempo por eso merecía el esfuerzo de esperar un poco más. Hacía ya un año que había pasado toda aquella tempestad en la que encontré a Ryan, y de la que me salvó. Las festividades de fin de año y navidad me hacían recordar todos aquellos momentos en los que me rehusaba a enamorarme de Ryan, me recordaban lo mucho que le debía y me daban aliento a seguir luchando hasta el final por él.
Llegó un nuevo año y con él, el regreso a Guadalajara, Aunque este fue menos doloroso que la primera llegada, sin duda, ya no era la primera vez que tenía que quedarme sola y, esperaba con ansias volver a ver a Ryan, volver a sentirlo, volver a estar con él... pero nada fue tan fácil como pensé que sería.  A él nunca le gustó que yo viajara sola al lugar donde él vivía, pero de nuevo había obstáculos para volver a vernos, así que decidí mentirle diciéndole que iría con mi prima por que ella tenía que ir para allá, y solo de esa forma aceptó que fuese a verlo. Me dio una dirección a la que tendría que llegar “con la ayuda de mi prima” la cuál obviamente no tuve y me aventuré a hacerlo por mí misma. Después de mucho caminar, preguntar a toda la gente posible e ir de un lado a otro, pude llegar a la dirección de una cafetería que me habían contado que era muy bonita. Tenía que llegar a un arco en donde habían unas escaleras de piedra que bajaban a la entrada de aquel lugar. Al llegar al arco no vi a nadie, así que le llamé por teléfono para saber en dónde estaba, y me dijo que tendría que seguir bajando por que el estaba casi en la entrada de la cafetería, seguí bajando al mismo tiempo que seguíamos hablando por teléfono hasta que nuestras miradas se cruzaron de nuevo… estaba allí, sentado, esperándome, mientras yo bajaba lentamente con el teléfono en el oído.
—Vaya, ya no recordaba tu rostro… —reí mientras seguíamos hablando por teléfono a pocos metros de distancia.
—Yo tampoco recordaba como eras—rió. —pero ya te extrañaba… ahora me tengo que ir por que una chica linda acaba de llegar.
—Está bien, yo también te dejo porque acabo de encontrar un chico hermoso a quién extrañé mucho… —dije mientras colgaba la llamada en el celular.
—Te extrañé muchísimo Ann… —Dijo Ryan mientras me abrazaba tan fuerte como podía.
—Y yo a ti Ryan… No sabes cuantas ganas tenía de verte, abrazarte y estar contigo…
Entramos a aquella cafetería y nos dispusimos a jugar ajedrez mientras servían lo que habíamos pedido. Nunca había sido buena para jugar ajedrez y teniendo en frente  a Ryan por primera vez, después de algún tiempo, era mucho peor. Después subimos a la terraza de aquel lugar en donde se podía observar toda la ciudad. Era hermoso, pero era mucho más hermoso contar con Ryan, con el amor que me daba, con todo lo que compartíamos él y yo.
La separación de las vacaciones quizá si causó estragos casi al final de ellas, discutíamos más y desconfianza volvía algunas veces, pero ese día había cambiado todo, nos unimos de nuevo, y todo volvió a ser tan bello como lo era cuando lo dejamos.
Pero la universidad volvió a ser un obstáculo para que el pudiese ir a verme, así que comencé a hacerlo yo, incluso renunciar a lo algo que había deseado por mucho tiempo. En la universidad me ofrecieron una beca para irme a hacer prácticas por 6 meses en arrecifes de Australia, me emocioné muchísimo con la idea y mis padres me apoyaban para hacerlo, pero algo me detuvo. No podía dejar a Ryan después de haber rogado por una oportunidad así, y decidí que lo mejor era renunciar a ello, sin que él siquiera lo supiera algún día.
El 14 de febrero le llamé a su mamá para que me ayudara a preparar una sorpresa para él ese día, y sorpresivamente así lo hizo. Ella me ayudó incondicionalmente. Había pensado en arreglarle todo su cuarto con miles de notitas en forma de corazón, una almohada con su nombre y una mega postal. Tardé días en prepararlo, sobre todo un día antes cuando aún no terminaba, tuve que dormirme hasta las 4 de la mañana para poder terminarlo todo. Al otro día me dirigí como pude a la terminal en donde salían los autobuses hacia la ciudad donde él vivía. Mientras estaba acomodando todas las cosas que llevaba, alcé la mirada y vi a una chica que me pareció conocida. Al parecer era la mejor amiga de Ryan que también estaba estudiando en Guadalajara y vivía muy cerca de donde vivía él así que después de pensarlo un rato decidí hablarle.
— ¡Hola! Disculpa, ¿eres Araceli? ¿Amiga de Ryan?
— ¡Hola! Si, y tu eres… ¿su novia?
—Si así es… Anya.
—Si claro, ¿qué tal? Vas para allá también.
—Si… de hecho voy a su casa a prepararle una sorpresa para hoy.
— ¡Qué lindo! ¿Qué es?
En el transcurso del camino le fui mostrando la cantidad de cosas que llevaba para hacer de aquél cuarto un museo de la cursilería, pero no importaba,”todo por amor vale la pena” siempre pensé así, sobre todo en aquella segunda oportunidad que me había regalado la vida, no importaba tiempo, no importaba cualquier gasto que tuviese que hacer con tal de demostrarle a Ryan que en verdad lo amaba, y sin duda lo logré sobre todo desde que había llegado de nuevo a Guadalajara, en donde la mayor parte tenía que hacerla yo.
Cuando bajamos del camión los papás de Ryan me estaban esperando justo enfrente. Cuando llegamos a su casa su mamá me llevó a la habitación de Ryan, en cuánto entré pude percibir que todo estaba impregnado de su aroma. Pude sentir su cama, en aquella habitación en la que habíamos vivido tanto, separados por una computadora, por un teléfono, pero allí habíamos estado. Veía sus cosas como si fueran reliquias sagradas, como si no existiera algo más valioso que eso, y comencé a armarlo todo tal y como lo había planeado. Tapicé las paredes con todas las notitas de colores en forma de corazón coloqué la almohada en su cama y la enorme postal en el suelo. Cuando finalmente terminé pensaba irme inmediatamente a mi casa, pero la mamá de Ryan me hizo un sueño posible.
—¿No quieres ir a comer con nosotros? —preguntó.
—Pues… si está bien señora.
—Pero hay un inconveniente… va a ir con nosotros Ryan.
—Pero… ¿Qué no él estaba en la universidad?
—Sí pero pasaremos a traerlo… para que no sospeche le decimos que fuimos a Guadalajara y te encontramos ¿sí?
Ante la inasistencia de su mamá no tuve más que aceptar. Eran unas personas demasiado amables, sobre todo su mamá, siempre le estaré agradecida por todo lo que hizo por mí. Cuando llegamos por Ryan el se sorprendió mucho de verme ahí pero creyó todo lo que le dijimos. Después de comer nos dirigimos de nuevo a su casa.
—Vas a conocer mi casa. —dijo Ryan.
—Me alegra eso… —“si supiera” pensé.
Llegamos a su casa y sus papás se quedaron en el jardín mientras Ryan y yo entramos, me dijo que esperara en la sala un momento, yo me senté y apretujándome las manos me quedé esperando a ver cuál era su reacción. Escuché como abrió la puerta de su habitación y prendió la luz, silenciosamente dio unos pasos. Esperé unos minutos que se me hicieron eternos. Me moría de ganas de ver la cara que pondría cuando viera todo su cuarto transformado y lleno de corazones. De pronto sentí como llegó por mi espalda y se sentó junto a mí, me abrazó muy fuerte y me beso con muchísimo cariño.
—Muchísimas gracias mi amor. —dijo abrazándome y llenándome de besos. —Nunca nadie había hecho eso por mí.
—Eso y más haría por ti Ryan, te amo, te juro que te amo…
—Y yo te amo más a ti Ann.
Pero aquello que en ese momento se sentía tan real, tan mágico y tan increíble, se comenzó a sentir más lejos cuando al pasar de los días sentía que lo iba perdiendo una vez más. No sabía exactamente que era, pero los pretextos para verme se hacían más evidentes. Comenzó a trabajar para prácticas en su universidad por las mañanas y por las tardes estudiaba. Pero no era simplemente eso, la magia de los primeros meses de la reconciliación se empezó a perder de nuevo, y esta vez, no era mi culpa. Mientras más lo sentía distante, más trataba de ayudarlo en lo que pudiese, incluso si se trataba de tareas o de investigar cosas de la universidad, de estar ahí para escucharlo en todo momento, de ayudarlo siempre, incondicionalmente, pero eso no bastó.
Y la desconfianza regresó cuando nuevamente comencé a ver comentarios extraños, pero esta vez eran de una chica que tenía 15 años, pensé que no era nada importante, finalmente el ya tenía 21 y no faltaba mucho para que cumpliera los 22, ¿le interesaría una chica adolescente a alguien tan maduro como él? Pues las sospechas crecerían cada vez más. Era evidente… todo era evidente, pero a veces cierras los ojos ante lo que tu corazón te muestra más claramente que el agua. Todos los pretextos, la frialdad que trataba de disfrazar de cariño, todo aquello que trataba de disfrazar de amor no funcionaban. Trataba de que él me dijera la verdad, hablaba con él y le preguntaba quién era ella, y solo me respondía que “era una amiga”, pero el corazón me decía que no era así, el corazón estaba gritando algo que yo ignoré hasta el último momento.
Llegó el cumpleaños de Araceli, su amiga que vivía también en Guadalajara muy cerca de mi casa, y ella me invitó, ese día Ryan y yo nos vimos, estuvimos juntos toda la noche, de lo más normal aunque sin convencerme aún de que todo estaba bien realmente, y cuando terminó aquella fiesta, Ryan y su mejor amigo me fueron a dejar a mi casa, al llegar el se bajó del auto para despedirse de mí.
—Anya… no quiero que desconfíes de mi ¿ok? No hay nadie más que tú. —Dijo mirándome a los ojos.
— ¿Y no pasa nada con Joanna?
— ¡cómo crees Ann! Ella tiene solo 15 años… por favor.
—Confío en ti Ryan…
—Y no tienes porque no hacerlo…
Nos besamos, y entré a mi casa. A pesar de que él me daba toda la seguridad del mundo, yo seguía sintiendo que nada de aquello era totalmente sincero, pero prefería creer que así era, me cree una burbuja que me protegía para no sufrir y no desconfiar de él, pero todos aquellos tormentos que me provocaban insomnio, pronto se terminarían.
Ese mismo sábado Ryan no se había conectado, me tenía preocupada y abrí su Facebook, y vi un comentario que le había dejado Joanna en su muro.
“¡Es hermoso estar contigo! Pero mi mamá me regaño por llegar a estas horas, pero no importa, cada día te quiero más.”
Me llené de rabia, de celos y de tristeza. No se puede explicar todo lo que se siente que alguien en quién depositaste toda tu confianza, todo tu amor, tu esperanza, tu vida, te traicione de esa manera. Pero algo me decía que aquello iba más allá de ser solo una simple ilusión, él le respondía con el mismo ánimo sin importarle si yo lo veía o no, ya no borraba los comentarios como lo había hecho antes, yo ya no le importaba y eso estaba más claro que el agua. “tengo que confiar en él” me repetí muchas veces… mientras lo esperaba para tratar de entender que era lo que estaba pasando.
Se conectó cerca de las 12 am, y comenzamos a platicar sin mencionar nada de lo que había visto, pero ese día no me dijo “amor” o algo cariñoso, estaba hablándome de la forma más normal, como se le habla a una amiga y a pesar de eso decidí no reclamarle nada, no preguntar ni decir nada, me resistía  a dar el primer paso para terminar todo aquello.
—Te amo Ryan… —escribí —Ya no quiero pelear más contigo, no dudaré más de ti, te lo prometo.
—Ann… A veces me dices que tu eres muy egoísta por no dejarme ir para tener algo mejor… pero ¿sabes qué? Creo que soy yo el que está siendo muy egoísta contigo… tú podrías tener algo mejor que yo… alguien que te merezca, yo no te merezco.
Mi corazón comenzó a latir rápido. Sabía a lo que iba… sabía lo que sucedería cuando él terminara de escribir aquellas palabras que me estaban hiriendo más que nunca nada en la vida.
—Ryan, no digas eso… eso no es verdad.
—Anya es la verdad, piénsalo, dime si no es así, dime si no estamos cada día más alejados… te amo con toda mi alma, pero no podemos seguir así, tu eres una chica demasiado valiosa que no merece estar perdiendo el tiempo con alguien como yo, te mereces a alguien mejor Ann…
—Pero yo te quiero a ti… —Escribí con lágrimas en los ojos.
—Ann… no solo podemos vivir pensando con el corazón, piensa, razona, analiza y por primera vez trata de tomar una decisión con la cabeza, no con el corazón porque eso no sirve de nada…
—El corazón es el único sincero Ryan, y si quieres terminar mejor dímelo, no es necesario darle tantas vueltas al asunto…
—Tengo miedo Ann…
— ¿Miedo de qué? Creo que sabes perfectamente que yo no deseo terminar con esto en lo absoluto, ¿por qué habrías de tener miedo cuando es una decisión solo tuya?
—Miedo de estar cometiendo el error más grande de toda mi vida…
—No lo cometas, nadie te obliga… de hecho estoy segura de que tu corazón te está diciendo que no debes hacerlo, hazle caso, por favor…
—Vámonos ya, ¿sí? Y platicamos el lunes, el lunes nos vemos y platicamos de todo…
Esas dos noches lloré como nunca, y me di cuenta de que a veces el darlo todo no es suficiente para que alguien esté contigo, y te ame de la misma forma, pero era suficiente para que yo me quedara tranquila sabiendo que di todo lo que pude dar por ese amor que era inmenso, y sincero, al menos de mi parte. Yo sabía que había dentro de Ryan alguien muy valioso, lleno de virtudes y muchísimo amor para dar, y era algo de lo que yo me había enamorado inmensamente, pero tenía otro lado, un lado que muchas veces no podía controlar con el que tenía la capacidad de herir de la forma más cruel a quién mas lo amaba. Lo hizo conmigo, aquella última tarde en la que nos vimos, la tarde en la que terminó todo.
Esa tarde nos vimos en la estación, donde nos habíamos visto la primera vez ya que él tenía que ir a la universidad por la tarde y solamente podríamos estar un rato platicando, tratando de encontrarle solución a algo que ya no tenía algo más que un fin.

Nos sentamos en una banca y fui él el primero en comenzar con aquella conversación.
—Ann… creo que es hora de que tu busques a alguien mejor que yo, alguien que te merezca, alguien que te de toda la atención y que no te haga sufrir, como yo…
— ¿Sufrir? Ryan… si estoy contigo es por amor, no soy una niña chiquita que no sea capaz de decidir con quién quiere estar, o que es lo que quiere…
—Anya, lo nuestro ya no tiene futuro, te amo, te juro que te amo, pero, a veces el amor no es suficiente, a veces el…
— ¿El darlo todo por alguien no es suficiente? ¿Quieres decir eso? —Dije molesta y con lagrimas en los ojos.
—El amor también es saber dejar ir Anya ¡entiéndelo por favor! Eres una chica fabulosa, inteligente, amorosa, detallista, estoy seguro de que llegarás mucho más alto de lo que tú y yo nos imaginamos Anya, eres valiosísima, cualquier hombre quisiera tener a alguien como tú a su lado…
—Cualquiera, ¡cualquiera que no fueras tú! ¿Verdad? Ya me cansé de que todo el mundo me diga que el “amar también es saber dejar ir” y si, tiene mucha razón, pero en nuestro caso sabemos que no es por eso, es Joanna, eres tú, tú la quieres a ella y es por eso que ahora me botas como si fuera una piedra que no siente, como si no me estuvieras destrozando el corazón, tratándome como idiota ¡como si no supiera que es lo que pasa en realidad! —dije llorando.
—Anya ¡eso no es cierto! ¡Esto es tuyo y mío, y de nadie más! Solo somos tu y yo, no tiene nada que ver con nadie, yo no me siento bien de que tú estés haciendo todo por mí y yo no haga nada, ¿no te diste cuenta el 14 de febrero? No te diste cuenta de que yo no te hice nada a ti, ¿y sabes por qué? ¡Por qué no me nació hacerlo!
Guardé silencio. Ryan nunca había sido tan cruel como lo estaba siendo en ese momento, siempre tuvo mucho cuidado de las palabras que me decía, e incluso me mentía para tratar de no hacerme tanto daño, o al menos, esa era su intención aunque no fuera así, pero en ese momento dijo una verdad que me dolió en el alma. Me agaché y mis lágrimas caían hasta el suelo, no respondí nada, no tenía nada que responder ante la verdad, esa verdad que yo tanto le había pedido. El reaccionó y se dio cuenta de que lo mucho que me había lastimado e intentó arreglar lo que ya estaba más que roto.
—Y… no me nació no porque yo no sintiera nada por ti, es que yo así soy y lo sabes, no soy tan detallista como tu hubieras querido, y por eso no te puedo corresponder como tú quisieras, no puedo Anya… no te merezco…
—Creo que nada de lo que te diga te hará cambiar de opinión ¿verdad? —alcé la cara y lo miré a los ojos.
—No Ann… —me miró a los ojos—Tal vez esté cometiendo el error más grande en mi vida, tal vez no, pero déjame cometerlo, déjame saber por mi mismo si esto es para el bien de los dos...  por favor…
— ¿Mi bien? Si para ti hacerme bien es romperme el corazón y salir huyendo como si nada, está bien… —dije levantándome de la banca—ojalá que con quién estés de ahora en adelante te haga mucho más feliz de lo que te pude haber hecho yo, ojalá que tenga el nombre que tenga, y la edad que tenga… sea mucho mejor de lo que soy yo…
—Sé feliz Ann… te lo mereces…
—Si claro… — me di la vuelta tratando de contener mi llanto, pero no pude. Abordé un taxi y me dirigí a mi casa, en donde inmediatamente al llegar me tiré sobre la cama y lloré, mucho, no sé cuánto tiempo, no sabía que se pudiera llorar con tanto dolor como en ese momento.
Pero aún faltaba algo por concluir. El se había quedado con mi abrigo la última noche que nos vimos, yo había hecho para el 14 de febrero una libreta con nuestra historia, la historia de Ryan y mía, así que decidí que tendría que dársela para deshacerme de todo aquello que me hacía daño y utilicé el pretexto del abrigo para llevárselo, abordé un camión para ir y me bajé frente a su universidad. No sabía que pasaría, lo único que sabía era que tenía que terminar con todo lo que me atara a él, de una vez por todas.
Bajé y comencé a caminar por toda la universidad, y me senté en una fuente para mandarle un mensaje diciéndole que estaba allí. Mientras escribía el mensaje, alcé la cabeza y me pareció verlo, iba caminando… observé mejor antes de dirigirme hacia él hasta que vi algo que no podía creer. Con mis propios ojos estaba viendo lo que el corazón me gritó tantas veces…


Continuará...

16 comentarios:

  1. OMG! este si me hizo llorar! espero la conti de el sig capi

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  2. que! ash ese idiota de ryan nunca me callo bien ese estupidooo k se kede kede con jean omb ashh tengo una rabia jajaja como si yo fuera anya jajajajajaja

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  3. Que IDIOTA es RYAN seguro la engaño ¬¬ y ella es una boba por creerle el nunca me cerro ¬¬
    Tengo una bronca!!!!!!!!!!
    Espero el proximo!!Me encanto este cap!!
    Besos!
    Y me gustaria q te pases x mi blog :
    http://locaportiii.blogspot.com/

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  4. nunca me cayó bien Ryan. Me parece que vió a Jeaan!! :D ojalá que si♥

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  5. jummm.... minimo lo vio con otra!!! pero esta genial!!!!!! =) esta muy bno
    tal vez haya visto a jean noseee por faa! publiquen el 14! q no me aguanto ♥

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  6. No aguanto, estoy muy ansiosa! Por favor seguilo Iezz (:

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  7. aWWWWWWWWWWWWW .... SEGURO RYAN ESTABA CON ESA ESTPIDA DE JOANNA .... !!! OSEA, LA BRUTA QUE LE PUESE I LO SITO :¡Es hermoso estar contigo! Pero mi mamá me regaño por llegar a estas horas, pero no importa, cada día te quiero más.” OSEA ELLA ,,, OSEA LA QUE TENIA 15 AÑOS ... OMGGGGGG!!!!!! NPS NO PUEDE SERR .. OSEAAAAAA !!! OSEA ME ENCANTAN LOS PERRITOS ... OSEA . OSEA.. GALIITA HBALA BIEN MIJAAA .. ENSEÑAME A AHABLAR MIJAAA.. ATT: MARIA GABRIELA DE GAYBER

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  8. Awww' pobresita Anya, pero también es una idiota por no querer creer algo que era tan evidente, anyways, amo como escribes :) Ya llevo un buen rato que leo tu novela pero recien me animo a escribir. Extraño a Jean, creo que la mayoría somos Team Jean<3
    No puedo esperar para leer el próximo cap.
    Flory

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  9. ola iezz me llamo carly zaves comenze a leer thu nove en es la moda y me encanto y pff me la paso revisando la pag esperando k ia allas subido0 cap me encanto0 este cap y hasta llore espero subas pronto bueno me voi att
    carly!!

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  10. NOOOOOOOOOOOOOOOOOO ¬¬ TONTO RYAAAAAN ¬¬ TONTO TONTO TONTO D:!!!!!! que se le ocurre¬¬ lastimar a Anya asiii :C! y de seguro es esa viejaaa con la k estaaaa :D ¬¬ :C pobree por eso jean es el indicado ♥♥♥ :D!! me encanta tu novelaaaaa :3 sigue el siguiente capitulooo :3 baiii saludos n_n"

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  11. Me vuelvo a retractar! ¬¬' Ryan... eres un estupido, maldito y y .. no te mereces a Anyaaaaaa! ¬¬' .. i hate you!
    uuy! que rabia! .. yo pense que habia cambiado y no!! quizas con quien esta! aaarg.. Jean porfavor vuelve, anya te necesitaaaa! jajja :)

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  12. Es un maldito de primera Ryan
    Maldito lo odio
    pobre Anya toda dedicada y el muy estupido de Ryan
    No no no
    Haaaaa por favor que regrese Jean !!!!!!!!!!!

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  13. ohh a mii me hizo llorar!!! me encantaa....
    aparte me siento un poko indentificada con esta novelaa xqe ya q yo e pasado algo parecido...
    muxoss bsitos a todoss =)

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  14. anya solo pasa llorando, llora por todooo... no puedo entender la capacidad que tiene de desconfiar de las personas porque si en realidad lo amara no seria asi...

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  15. ahhh tipico tipicoo tipicoo que llega otra y te lo baja ! pero existe el karma ! =( llore

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